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Capítulo 29 - Nueva Vida, - Parte 3

  7

  Finalmente, aquí estaba.

  Mis elecciones eran: “Magia e Influencia: Comparativa y Análisis de Textos Antiguos”, “La Guía del Mundo de Shen Yu Shanson” y “Enciclopedia de la vida animal registrada”.

  El primer libro exponía la fundamentación de una teoría que argumentaba que lo que se le conocía como “Magia” en las leyendas antiguas era, en realidad, una representación dramatizada de los talentos de Influencia comunes en la actualidad. Lo elegí porque la primera mitad incluía una guía de todos los hechizos básicos de la disciplina, junto con una explicación de los conceptos fundamentales. Este libro me resultaba útil.

  Sorpresivamente, el autor de La Guía del Mundo de Shen Yu Shanson no era Shen Yu Shanson. Shen Yu Shanson había sido un héroe legendario cuya gran haza?a fue convertirse en el primer hombre en recorrer todo el mundo. El libro contenía descripciones reales de los sitios visitados en la leyenda, presentados en el mismo orden en que se los visitó. Me resultaba útil para conocer un poco más sobre la geografía y el mundo.

  Enciclopedia de la vida animal registrada era una enciclopedia de la vida animal registrada. Su utilidad hablaba por sí misma.

  ?Cuál debería elegir primero? La respuesta era obvia: “Hua, Pu?o de Hierro”, la leyenda de un hombre con la fuerza suficiente para partir una monta?a con un solo golpe. Un hombre que, con su poder, logró fundar una nación y protegerla de un clan opresor. Su utilidad era dudosa… Pero el hombre podía partir monta?as con su pu?o, por favor.

  Comencé a leer Hua, Pu?o de Hierro.

  …

  Inesperadamente, logré aprender varias cosas del libro. No tomé en cuenta que, debido a mi falta total de educación sobre este mundo, cualquier libro vendría cargado de una gran cantidad de información nueva. Por supuesto, no podía confiar en todo lo que decía este cuento; era tan solo una leyenda, después de todo.

  Pero obtuve un par de datos. Para empezar, el término “hechicero” abarca a una gran cantidad de combatientes mágicos; en contra de la visión general, los hechiceros aquí no solo se lanzan bolas de fuego, sino que también son hábiles luchadores cuerpo a cuerpo. Balance me había advertido que la gente sería generalmente “más fuerte”, pero no sabía hasta qué punto llegaba la exageración del libro.

  Lo segundo que aprendí fue que esa fuerza no depende de su capacidad de utilizar Influencia. La gran mayoría de las personas no puede hacer uso de ella; sin embargo, todo el mundo es capaz de entrenar y, aparentemente (hasta cierto punto), puede incorporar Influencia en su propio cuerpo, incrementando así su fuerza bruta.

  En el caso del libro, Hua era un hombre que supuestamente había entrenado durante cientos de a?os hasta dominar su dichoso “pu?o de hierro” y acabar con toda oposición. Al final de la historia, hubo un giro argumental tremendo cuando Hua reveló que su ataque más poderoso era, en realidad, la patada de su pie derecho. Había un extra?o énfasis en que el pie era el derecho, y la descripción de toda la destrucción que ocasionó su patada se extendía por dos páginas completas.

  Siguiendo con lo que aprendí, los hechiceros en este mundo suelen ser considerados como combatientes generalmente más poderosos que sus contrapartes no-hechiceras. Hua no era hechicero, pero su fuerza era tal que esa desventaja natural no representaba un problema para él.

  Lo siguiente que aprendí fue que los hechiceros se dividen en categorías. Los calificativos eran: “Elementales”, para aquellos únicamente capaces de manipular o crear los elementos básicos (fuego, agua y aire); “Combatientes” para los que pueden usar algo llamado “hechizos complejos” (cuyo significado probablemente comprenderé cuando lea el libro de Influencia) y también para los que eran capaces de manipular y crear tierra, un elemento más difícil de controlar que el resto. Se les denomina “Magos” a aquellos que pueden utilizar hechizos complejos de alta categoría o de gran poder destructivo y, finalmente, “Sagrados” a aquellos cuyo poder se equiparaba al de los héroes.

  Esa era toda la información que tenía. “Equiparable a los héroes” era la única descripción que utilizaba.

  Luego, existía una calificación adicional: “Sanadores”, cuyo nombre me confundió al inicio, porque el primer hechicero con el que Hua se encontró no era capaz de sanar; los personajes se referían a él como “sanador” y, sin embargo, tomaban como natural el hecho de que no pudiera curar.

  Más adelante descubrí que “Sanador” es una generalización común para todo hechicero capaz de realizar “Hechizos de potenciación” (que parecían ser buffs y debuffs), hechizos útiles sin aplicaciones de combate y, también, hechizos curativos, los cuales requerían un círculo dibujado con un cristal especial para llevarse a cabo.

  El siguiente dato interesante que recogí es que el agua materializada por Influencia es potable, lo que permitió varios asentamientos en lugares remotos. Muchos hechiceros trabajan como servidores públicos, desempe?ándose como el pozo de agua designado del pueblo o, en casos menos frecuentes, doctores y protectores.

  La nación que fundó Hua había comenzado un peque?o pueblo asistido por un hechicero únicamente capaz de suministrar agua a sus habitantes. Este intentó enga?ar a Hua, haciéndolo creer que era un hechicero combatiente. Hua terminó asustándolo al liberar un poco de su “aura”, algo que, honestamente, no creía que fuera real. Tendría que leer el otro libro para averiguarlo.

  —Se?or.

  Estaba a punto de abrir el libro de Influencia, cuando la sirvienta me llamó.

  —Nutid-

  ?WAAAH! La mujer se tomó demasiado en serio su tarea. La pila de libros que recolectó parecía alcanzar el techo (y este era un edificio con el segundo piso expuesto). Ni siquiera podía verla detrás de la pila, solo podía ver su contorno y las puntas de su vestido.

  —Se?or, traje lo que pidió.

  —?Nutiden! ?Apóyalos en la mesa!

  ?Cómo era capaz de cargar tanto peso, siquiera? Ni el hombre de la entrada podría realizar semejante haza?a.

  —Enseguida, se?or.

  La mesa retumbó cuando dejó caer todos los libros. No tenía idea de cómo sacar uno sin desarmar la pila. Tendría que aplicar todas mis habilidades de Jenga para retirar uno sin dejarlos caer.

  —Gracias, Nutiden… Veo que te tomaste muy en serio mi pedido… Em… Gracias.

  —Es mi trabajo, se?or.

  Sí. Ya lo habías dicho. Ya lo has mencionado varias veces… De igual forma, te quería agradecer. No debería estar mangoneándote para empezar.

  —Se?or, si me disculpa, ?para qué necesita todos estos libros?

  —Quiero aprender los lenguajes —concentrándome en la pila de libros, dije una verdad que carecía de coherencia, como Partum solía hacer.

  Nutiden levantó una ceja.

  —Se?or… ?Tiene la certeza de que… le será útil?

  Nutiden no estaba segura si considerarme un idiota o un loco.

  —Sí, sí, Nutiden. Ya puedes hacer lo que quieras; no te preocupes por dejarme aquí.

  —Está bien, se?or…

  Nutiden se marchó…

  …

  Terminé de leer “Magia e Influencia”; he aprendido mucho.

  Para empezar, la aptitud de un dotado de Influencia se clasifica en dos grupos: “Influencia fría” e “Influencia caliente”. Estos son simplemente términos coloquiales para referirse a la Influencia con atributo de Caos y Orden, respectivamente.

  Luego, el uso básico de la Influencia se divide en dos tipos; hay hechizos de “manipulación” y hechizos de “manifestación”. La manipulación es más sencilla, ya que conlleva la modificación de elementos existentes. Para el atributo de caos, esto implica mover, modificar o enfriar (por ende “Influencia fría”) al agua y tierra. Para el atributo de orden, consiste en mover, modificar o calentar al aire y fuego. Este parece ser el uso más simple de la Influencia y puede aprenderse en tan solo unos seis meses. La manifestación, en cambio, implica la creación de los elementos y parece ser un hechizo más complejo; nuevamente, agua y tierra para caos, fuego y aire para orden. Una vez aprendido y obtenido cierto control sobre este uso de la Influencia, un hechicero adquiere la clasificación de Elemental.

  Luego de esa breve introducción, el autor explicó conceptos más fundamentales de la Influencia. Aparentemente, el cuerpo humano tiene vías por donde esta fluye. Partum había tocado una, la de mi brazo derecho, pero también había otras en el brazo izquierdo, las piernas e incluso la cabeza. En esta sección, el libro también explicaba el funcionamiento de un hechizo: básicamente, lo que debe hacer un hechicero es manipular sus vías de Influencia. En particular, se debe dirigir la Influencia que reside en el núcleo por una de las vías, luego extender dicha vía hasta crear un punto de eyección, darle forma a la Influencia y, finalmente, liberarla. Algo así como lo que explicó Partum.

  Sin embargo, toda esta sección repasaba la información de forma muy general, no explicaba cómo “concentrar la Influencia”, ni cómo “extender la vía”. Mi fantasía de leer este libro y aprender de manera inmediata cómo realizar un hechizo se desvaneció.

  Después, el libro mencionó algo interesante: los humanos poseen “barreras” formadas por su propia Influencia, las cuales rodean todo su cuerpo. En la práctica, esto permite a los hechiceros no ser víctimas de su propio hechizo. Esto explicaba cómo Aíto pudo sostener la llama encima de su dedo sin quemarse.

  El libro también intentó explicar los núcleos sobre-desarrollados. Balance ya me lo había explicado muy bien, el libro no contenía información adicional, con la salvedad de que el porcentaje de personas con esa condición especial parece ser un poco más alto en este mundo, sin duda, debido a la fuerte exposición a la Influencia. El autor tomó este tema como pie para hablar del crecimiento de las personas sin núcleos especiales, es decir, las personas como Hua. Aparentemente, este fenómeno se daba gracias al uso inconsciente de la Influencia por todos los seres conscientes. El autor afirmaba que, cuando uno entrena hasta el límite de lo que su cuerpo le permite, la Influencia refuerza los músculos y, después, incluso los huesos. Era como un mecanismo inconsciente del cuerpo humano: acumular Influencia en las zonas que la necesitaban, utilizándola como fuente de energía en momentos de escasez.

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  Eso comprendería lo fundamental del uso de la Influencia por el ser humano. Con eso terminado, el libro se explaya sobre las aplicaciones más avanzadas.

  Los famosos “hechizos complejos”, contra los que Hua combatió en innumerables ocasiones, se describen como “demasiado complicados para que el cerebro pueda procesarlos”. Incluso para los hechiceros más experimentados, hacer llover cientos de lanzas de fuego requiere la extensión de demasiadas vías y la formación de incontables imágenes, todo realizado de manera simultánea. Entonces, ?cómo se ejecutan estos hechizos tan complejos? La solución era sencilla: de manera inconsciente. Si una persona lograba simplificar todo el hechizo en un sentimiento o en una única imagen compleja, podía ejecutarlo inconscientemente, como si se tratara de un hechizo básico de manifestación. Era algo similar a hacer trampa y poner todas las respuestas de un programa directamente en su código. Al fin y al cabo, el ser humano estaba limitado a un procesador de un solo núcleo.

  Lo realmente interesante era la forma de aprender estos hechizos: bastaba con que alguien capacitado “conectara” una vía de Influencia con la persona que quería aprenderlo y lo ejecutara. Era un proceso extremadamente sencillo, pero luego venía un período de habituación y otro de dominio, que podían requerir varios a?os y múltiples demostraciones del maestro. Casi todo el aprendizaje de la Influencia dependía de la inteligencia y la intuición del alumno; supongo que a eso se refería Balance con lo de mi supuesta genialidad.

  Por supuesto, tu capacidad para realizar hechizos también está limitada por la cantidad de Influencia que tienes en el tanque, es decir, en el núcleo. Esto funciona exactamente igual que el maná en los videojuegos y, en realidad, es la única diferencia entre las personas con un núcleo sobredesarrollado y las demás: simplemente poseen una reserva de maná mucho mayor.

  Ah, esto me lo había saltado en la explicación de los fundamentos: la Influencia del núcleo se obtiene procesando y refinando la Influencia del exterior. Es un proceso bastante lento, que puede tomar desde horas hasta días, dependiendo del tama?o del núcleo del usuario.

  Hablando de eso, había un dato curioso que explicaba por qué en este mundo las personas comienzan a aprender a manejar la Influencia desde peque?os: el núcleo de los ni?os es maleable y, con el uso constante, puede adaptarse y crecer en tama?o. Con el paso de los a?os, como efecto secundario del refinamiento de la Influencia, el núcleo se endurece y pierde esa capacidad. Es algo triste; me recuerda a la elasticidad del cerebro humano. Quizás exista una similitud entre ambos órganos.

  Después de explicar en detalle los hechizos complejos, el libro abordó los hechizos de potenciación. Son curiosos: se aprenden mediante el uso de invocaciones, créalo o no; es decir, son hechizos hablados.

  Sin embargo, esto significaría que Hua me había mentido, ya que el sanador que lo acompa?aba podía debuffear a sus enemigos sin necesidad de recitar ninguna invocación. La verdad debía estar en algún lado...

  Finalmente, el libro explicó los hechizos de sanación. Estos solo requieren el uso de círculos especiales, varios de los cuales estaban ilustrados en sus páginas. El más poderoso de ellos era capaz incluso de reinsertar una extremidad.

  Ahora entendía por dónde iba Balance con lo de los ‘obstáculos al desarrollo’. ?Quién necesita medicina cuando la magia permite tratar el cuerpo humano como si fuera un Lego?

  Sin embargo, el libro no mencionaba nada sobre la capacidad de estos hechizos para curar enfermedades... Esa omisión me dejó un poco intranquilo.

  Y eso fue el libro Magia e Influencia: Comparativa y Análisis de Textos Antiguos. La comparativa y análisis de los textos antiguos me la salteé porque no me parecía particularmente interesante; por lo que dejé la mitad del libro por leer.

  No había ninguna mención de “auras”.

  Mientras leía el libro, estaba planeando qué hacer cuando terminara y cuando alcancé la parte de las barreras, me decidí.

  No pude evitar que se me formara una sonrisa enorme en el rostro.

  Esto era lo más cercano a una trampa que se me había otorgado. Mi ventaja, la bendición del lenguaje, me permitía aprender cualquier idioma con solamente contactarlo. Eso significaba que…

  Toda esta pila de libros que trajo Nutiden…

  ?Me iba a dar una millonada de stat points! ?Probablemente, aprenderé casi todos los idiomas de este mundo en unos pocos minutos!

  Después de mucho esfuerzo, saqué el primer libro de la pila, casi logrando que se me cayeran todos encima; sin duda, una muerte penosa.

  Abrí el libro…

  8

  Te planteo una pregunta:

  ?Es la tortuga de Fermiliún sabia y poderosa o débil y estúpida?

  Era algo imposible de saber, principalmente porque no sabía quién era “Fermiliún”, ni mucho menos qué había hecho su tortuga. Pero, en el idioma flaquense, “Puede enfrentarse a la tortuga de Fermiliún” era una expresión que significaba que el sujeto de la misma poseía una fuerza notoria, o también que era imbatible en las apuestas. Sin embargo, la misma expresión (“Puede enfrentarse a la tortuga de Fermiliún”) era utilizada en el idioma de Plainesud para sugerir que el sujeto en cuestión era tan débil que la tortuga de Fermiliún era su único digno oponente.

  Honestamente, lo más divertido de aprender todos estos idiomas era la cantidad de información adicional que se me agregaba al instante. Sentía que me podía expresar mucho mejor con cada lenguaje nuevo que aprendía.

  Abrí un libro nuevo, cuyo lenguaje estaba escrito en únicamente figuras redondas. Para ser sincero, lo había escogido solo porque ese aspecto llamó mi atención. En el momento en que leo los caracteres de un lenguaje nuevo, solo los puedo ver por lo que son, símbolos. Pero, después de unos segundos, la bendición comienza a aplicar y todos esos símbolos obtienen un significado en mi mente.

  Este lenguaje utilizaba idiogramas; todos estos se escribían usando únicamente un conjunto de curvas y figuras redondas. A pesar de lo complejo que podía sonar, yo consideraría este lenguaje como el más simple de entre los que aprendí. Hm… ?Cómo explicarlo bien? Era algo crudo, pero siempre se apegaba a un sistema lógico en la estructura de las oraciones. Estaría bueno tener una idea de dónde quedaba “Matilo”, que era el país de origen de este idioma. Echarle un vistazo a la guía de Shen Yu Shanson parecía una mejor idea con cada segundo que pasaba.

  La pregunta era: ?Qué haría alguien que revisa la mata dos veces? (id est: alguien sabio, según los matilenses).

  La respuesta era simple: no asentarse en la orilla del río. (id est: No acobardarse cerca de la meta, según los habitantes de Jalkós). Aprenderé dos idiomas más y luego revisaré la guía de Shen.

  …

  Terminé leyendo seis libros más. No era mi intención inicial, pero la sensación era algo adictiva. Estuve tan cerca de detenerme en el cuarto… Pero bueno, el invierno vendrá de igual forma.

  —Oh…

  Repentinamente, me sentí terriblemente cansado. Quizá explotar la bendición del lenguaje de esta manera no era tan buena idea después de todo. Mmm… Necesito llamar a Nutiden.

  —?Se siente bien, se?or? —se escuchó una voz a mis espaldas.

  —?AH! ?Nutiden! ?Desde hace cuándo estás ahí?

  La sirvienta estaba parada como si hubiera estado esperando todo este tiempo. Su expresión no daba pistas de nada, pero eso era lo usual.

  —Acabo de llegar, se?or —afirmó.

  No sabía si creerle o no, pero estaría mintiendo si dijera que su presencia no era oportuna.

  —Nutiden, quiero guardar todos estos libros que me quedan, ?cómo puedo hacerlo?

  Se?alé a la pila grande de libros de idioma que todavía me faltaban y la pila peque?a de los libros que escogí.

  —?Quiere llevarlos a la residencia, se?or?

  —Eh, no. ?No puedo dejarlos en algún lado para no tener que retirarlos de su lugar ma?ana nuevamente?

  —Sí, creo que puedo arreglar eso. —La sirvienta afirmó con una leve inclinación de su cuello y, al instante, se marchó.

  —Ya veo, gracias… Nutiden… —Le agradecí a su cada vez más lejana silueta.

  Dos minutos después, la sirviente regresó.

  —Solo déjelos en esta mesa, se?or.

  —?Segura? ?No podría estorbar a otra persona ma?ana?

  La sirvienta negó tranquilamente con la cabeza.

  —La biblioteca es grande, se?or. Hay decenas de mesas en las que sentarse.

  Ciertamente, era un edificio bastante amplio, con un segundo piso incluido y todo.

  —Bueno… ?Quieres ayudarme a poner estos de vuelta en su lugar? —se?alé a la pila de libros que había leído.

  Yo podía devolver los que había escogido, pero no los que Nutiden había recolectado. Por más que me pesara, lo más sabio era pedir su asistencia en este momento.

  —?No desea que lo haga yo sola?

  Esta mujer se regocijaba en la servidumbre.

  —Yo devolveré los que agarré; mientras tanto, devuelve los que has recogido de esta pila, por favor.

  La sirvienta asintió con una reverencia y se marchó con la pila de 12 libros en la mano, como si no pesaran nada.

  Coloqué el libro de Influencia y la novela ligera power fantasy en los huecos de donde los había sacado. Para cuando regresé a la mesa, Nutiden ya se encontraba esperando a un lado, a pesar de que tenía que devolver seis veces la cantidad de libros… Esta mujer era cómicamente eficiente.

  —Haa… —Bostecé— Nutiden, creo que me picó una polilla… ?Podemos volver a descansar?

  —?Lo atacó un insecto, se?or?

  Empecé a emprender el viaje de regreso a la residencia.

  —Ja, ja. No, es solo un chiste. Es una expresión de Jalkós para decir que tienes sue?o.

  Jalkós tenía buenos dichos, muy curiosos también. ?Cómo llegaron a la conclusión de que la picadura de una polilla causa somnolencia? Sonaba a la historia de un cuento de hadas.

  Saludé al asistente/guardia de la biblioteca y comenzamos a recorrer los caminos empedrados del instituto.

  —Se?or.

  Increíblemente, Nutiden tomó la iniciativa para conversar.

  —?Qué sucede, Nutiden?

  Me volteé para contestarle y estiré los brazos detrás de mi cabeza.

  —Se?or, ?verdaderamente leyó todos esos libros? —preguntó sin extra?arse, porque probablemente no era capaz de semejantes emociones—. ?Verdaderamente… aprendió un idioma?

  Decidí mezclar un poco de mentira con realidad. La verdad era que solo había visto un par de páginas de cada libro con un idioma nuevo. El libro de Influencia lo había leído por la mitad. El único que leí completo era el de Hua.

  Volví a caminar hacia la residencia.

  —No, Nutiden, ya sabía esos idiomas, solo estaba repasando. Leí dos libros, nada más, uno sobre Influencia y “Hua, Pu?o de Hierro”.

  —?Leyó “Hua, Pu?o de Hierro”, se?or?

  —Sí.

  —?Completo?

  —Eh… Sí.

  ?La chica era fan del libro?

  —?Cuántos idiomas puede hablar, se?or?

  —13 hasta el momento, Nutiden.

  —?Qué le interesaba saber del libro de Influencia?

  Wowowo. ?Qué estaba ocurriendo? ?Desde hace cuándo Nutiden hablaba tanto? ?Reemplazaron mi Nutiden por otra? ?Siempre hubo dos Nutiden? No, la existencia de una sola era un milagro divino; que existieran dos sería un mimo de Dios a la raza humana.

  —No sabía nada de Influencia, por lo que quería aprender lo básico, por lo menos —decidí no mentir.

  —Se?or, si puedo ser brevemente descortés, ?cómo es posible que no sepa nada de Influencia, pero pueda hablar 13 idiomas distintos?

  Huh. Em. ?Esto era un castigo por mentir? ?O por no mentir del todo? ?Este era mi castigo por asentarme en la orilla del río?

  Levanté los brazos. A pesar de que mi treta había sido desenmascarada, no me sentí para nada incentivado a seguir mintiéndole a esta buena chica. Es cierto, no podía hablarle sobre mi relación con Balance; eso conllevaba, por supuesto, que no podía revelarle la naturaleza de mi bendición. Por lo tanto, tan solo necesitaba dejar mi dignidad a un lado y mentir ligeramente sobre mis aptitudes.

  —Me atrapaste, Nutiden. Acabo de aprender los idiomas leyendo los libros. Es un… talento que tengo. Lo de la Influencia me extra?a a mí también, pero solo aprendí de su existencia hace unos pocos días.

  Ningún ser humano sería capaz de semejante haza?a. Incluso diría que hay un limitante físico en el hecho de que los conocimientos se tienen que traspasar a la memoria de largo plazo. A la vez, es irrisorio que alguien pueda dirimir todas las minucias del lenguaje hablado con tan solo leer un libro. En este caso, aposté a que la falta de conocimiento general de las personas de este mundo jugara a mi favor y esa mentira fuera un poco menos inverosímil. Incluso con Nutiden, siento que puedo hacer uso de esa ignorancia.

  —?Aprendió todos esos idiomas con solo leer los libros?

  —Eh… Sí.

  —?Puede hablarlos, también?

  —Sí.

  Nutiden miró al suelo un momento. No creía que estuviera haciendo ninguna expresión perceptible, pero incluso si ese fuera el caso, sería imposible para mí notarlo, dada su posición detrás de mí.

  —?Conoce la lengua del norte?

  Parece que creyó la mentira. O al menos la creyó lo suficiente para aceptarla de manera momentánea.

  —?”Lengua del norte”? —Repregunté, mirando al techo azulado de la naturaleza—. No, no estaba entre los libros que leí.

  —…

  —?Nutiden?

  —?Podría aprender ese idioma ma?ana?

  ?Nutiden pidiéndome algo a mí? Esto ya me estaba empezando a aterrar un poco.

  —Está bien, Nutiden. ?Pero por qué?

  Hubo un peque?o silencio por segunda vez.

  —Me gustaría escuchar ese lenguaje nuevamente. —Finalmente respondió.

  ?Será el idioma de su reino natal? Qué inusual… que Nutiden quiera algo.

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