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39 - Epílogo - El Centro Del Nuevo Mundo

  1

  —?Por qué mientes?

  —?Mm? ?Eh?

  —?Por qué me mientes? Si lo que estás haciendo es imposible, ?por qué insistes en mentirme? Que me lo estés mostrando no cambia nada; lo que es imposible, es imposible.

  —Mira esto, también puedo usar la tierra.

  Partum abofeteó suavemente mi mano hacia un costado.

  —?Deja de mostrarme hechizos! ?Ya mencioné que es imposible para ti hacerlos! ?Dame tu brazo!

  Acaté la orden. El hombre utilizó su dedo medio y pulgar para medir mi maná.

  —?Te lo dije! ?Estás mintiendo! ?No tienes nada de Influencia, es imposible que hagas un hechizo!

  —Pero, mira. —Manifesté una bola de fuego y comencé a mover el punto de eyección por mi brazo, dando la impresión de que la pelota caliente se estaba deslizando por mi cuerpo—. Aprendí a hacer esto mientras venía aquí del instituto.

  —?Tampoco puedes hacer eso! ?Y ahora no importa si tienes Influencia o no! ?Ese nivel de control requiere una gran cantidad de práctica!

  —Es solo un truco. No es como si esto tuviera un uso real…

  —??Cuál es el truco!? ??Qué truco estás usando!? ??Es magia del suroeste!?

  —Mmm… No sé qué es la “magia del suroeste”, pero mi límite son 2 bolas de agua y 2 de fuego; no me sale con los otros elementos aún…

  —?Mentira!

  —Verdad. —De manera osada, intenté hacer los hechizos en simultáneo—. Ah. —Solo logré manifestar una bola de fuego y una de agua; las otras vías se revolvieron.

  —?Completamente mentira! ?Ningún principiante puede realizar maniobras de semejante complejidad!

  Oh. Parecía que mi momento “hechicero clase S” había encontrado un periodo de extensión inesperado. Todo lo que estaba haciendo me parecía bastante sencillo. Era simplemente seguir las indicaciones de Partum y Balance. Mi problema actual era que no sabía exactamente cómo a?adirle un poco más de potencia… digo, para que se gradúe de “truco inútil” a “utilidad de combate dudosa”… Si tenía una utilidad en este momento, esa era…

  —Esto es bueno, ?no, Partum? Ahora tengo agua potable accesible para siempre.

  Partum se detuvo antes de gritar una nueva negación. Con un suspiro, se sentó en una silla cerca de la entrada de la residencia.

  —Sí… Eso es bueno, Heiko…

  —??Verdad!? Aún no intenté lo de calentar y enfriar, aunque supuestamente es una de las manipulaciones más elementales… Pero, por ahora, estoy dominando lo básico, en el orden que me sale…

  Traje a colación el tema de calentar porque sabía que este era el método para llenar ba?eras de Nuti. Si conseguía dominarlo, entonces tendría total independencia ba?eril de por vida.

  —Ah, cierto. Participé en el examen de admisión, Partum.

  —Eso también es bueno… Espera, ??qué!? ?El examen de admisión de hoy es…! —Partum resolló un grito.

  —?Hm? ?Qué sucede, Partum?

  —?Lo siento, tengo que irme! —Soltó en una sola bocanada de aire.

  Y, entonces, se marchó corriendo de la residencia.

  —Huh. Eso fue raro.

  Bueno, Partum usualmente lo es.

  Mi mente se había llenado de la imagen de Mira a causa de los hechizos. Completamente involuntario, lo juro.

  Siguiendo la idea de Mira, como si me tratara de una caricatura oliendo un pastel de manzana en la ventana de un suburbio americano, me moví hábilmente por los pasadizos de la mansión. Quizá, con suficiente control de la Influencia, podría levitar un poco del suelo y completar la imagen que eliminaría cualquier rastro de dignidad que accidentalmente podía haber permanecido en mi persona.

  —Mira~ Mira~ Mira~ —canté, mientras iba de camino a su oficina. No la había visto desde anoche y ya sentía abstinencia.

  —Se?or.

  —?AH!

  Mierda, eso me asustó. Un Nuti-jumpscare me recibió al girar en la esquina del pasillo que dirigía a la oficina de mi destino.

  Controlé mi pulsación apoyando la palma izquierda sobre mi pecho y suspiré todo el pánico que se había formado tan repentinamente.

  —Se?or, lo necesito.

  Hm. Eso sonó medio raro. Pero culpo a mi mente sucia más que a una posible inconsciencia de mi muy capacitada sirvienta.

  —?Para qué me necesitas, Nuti?

  —Necesito que se presente con la se?ora Mira.

  —Oh. Bien. Mi plan era visitarla.

  Nutiden respondió con una reverencia y se colocó a mi espalda. Ya había gastado mi eliminador de jerarquías del día, por lo que no podía quejarme al respecto.

  Caminamos con Nuti hasta la oficina de Mira.

  2

  —Mentira.

  Estaba siendo muy dudado este día. ?La capa me hacía ver sospechoso, acaso? Aunque, por lo menos esta vez, entendía ligeramente la duda.

  —No es mentira, puedo hacerlo —le respondí en kepuliano.

  —Es imposible. No puedes aprender un idioma leyendo un solo libro. Por más intelecto que poseas, eso es simplemente imposible.

  No podía explicar el tema de la bendición, por lo que nos mantuvimos en una posición incómoda en la que no le estaba exactamente mintiendo, pero tampoco le estaba diciendo toda la verdad. Podía aprender un idioma leyendo un libro, pero no era por un superintelecto C.I. 1000+ que por algún motivo no utilizaba en ninguna otra situación que lo ameritase.

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  No era el tipo de persona que gustaba de inflar su valor con mentiras; no me consideraba particularmente inteligente, por más que Balance insista con manipularme con eso. Nunca fui uno de esos ni?os genios que hacía charlas de neurobiología ultracelular a los 8 a?os; ni siquiera me adelanté un a?o en la escuela, ni me destaqué en mis grados. Tenía algunas facilidades y otras dificultades. No era un genio.

  Pero, para mantenernos un poco más en el tema, me convenía zanjar esto de los idiomas prontou; aunque solo sea para que Mira no me crea una especie de estafador o idiota.

  —No es mentira, Mira. Sé que es difícil de creer, pero es verdad… Si quieres, podemos ponerlo a prueba o algo —sugerí.

  —Una prueba… —Mira se acarició el mentón con una mirada contemplativa. Je, je. Qué linda—. Toma esto. —Me entregó una carta de su escritorio—. Lee una línea; cuando te diga un idioma, empiezas a traducir lo que lees a dicho idioma.

  —Hm. No sé si pueda hacerlo tan rápido, Mira.

  —?Kaigango! —Ese era el idioma de Kiokai.

  —A mi querida familia,

  —?Vuortieli!

  —Debo agradecer a los dioses, el sujeto de esta carta no es la salud de mi persona.

  —?Fuyu! —El idioma principal del Imperio del Oeste.

  —El sujeto de esta carta es, sin embargo, uno de gran significancia para la familia.

  —?Kepuliano! —Idioma de Kepul.

  —Pero, sobre todo, uno de gran significado para mi persona.

  —?Lengua del Norte!

  —Pues hoy es el día que hago uso de uno de los privilegios que obtuve junto a la independización de mis servicios.

  —?…Matilo!

  —Es sabido que no concordé con las postulaciones de mi querido hermano Imperio…

  —?Flaquense!

  —Pero esa discrepancia que mantuve solo debería ratificar la sensatez y prudencia con la que estoy tomando esta decisión.

  —?Iedinsto!

  —Mi acto de vinculación es uno tomado con el beneficio de la familia como finalidad total y única.

  —?Mmm…! ?Blomornas! —Idioma utilizado en el sur.

  —”La persona que deseo vincular no posee un pasado relevante, no posee una pericia en un estudio destacado”,

  —Plainesud…

  —”, y su talento en combate e influencia es nulo”.

  —… Rarsha’a…

  —”Pero puedo decir, con total seguridad, que es una persona de un valor increíble”.

  ——… ?C-cómo es posible?

  —Qué lindas palabras, Mira. —Dejé de leer la carta por respeto a ella.

  —N-No es posible. Algo así no es posible… —Mira parecía estar por llorar.

  —Hay algunos idiomas más que sé. Pero no terminé de leer todos los libros que recolectó Nuti de la biblioteca, así que hay algunos idiomas que lamentablemente no conozco.

  —?Vio, se?ora? Puede leer en los idiomas, también.

  —Sí. Puedo leer, escuchar y hablar.

  Mira no parecía poder aceptar la nueva realidad que le estaba presentando. Si fuera yo, estaría pensando en cómo alguien podría hacer el “truco” de recién sin realmente saber los idiomas. Mira era más inteligente que yo, sin embargo, así que no sabía exactamente qué estaba pensando.

  —Nuti, ?puedes retirarte, por favor?

  Op. Aparentemente, estaba pensando en algo que requería la salida de Nuti.

  —Heiko…

  Todo mi cuerpo se endureció al instante.

  —?Sí?

  —??Por qué no me dijiste que podías hacer esto!? ?Ya envié las cartas a mi familia! ?Me metí en una pelea inútil! —me gritó desde su escritorio, su tono más quejoso que enojado.

  —??Qué cartas!?

  —?Tengo que enviarle información sobre ti a mi familia porque te voy a vincular! ?Ahora omití semejante talento tuyo de manera innecesaria! ?La vinculación parece mucho más injustificada de lo que realmente es! ?Por favor, dime que lo que dijo Nuti sobre la Influencia es una confusión!

  —??Qué cosa sobre la Influencia!? ?Estás hablando de conversaciones de las que no fui parte!

  —?Eso de que puedes utilizar Influencia a pesar de las palabras de mi hermano! ?Eso!

  —?Sí puedo utilizar Influencia! ?Nunca dije que no pudiera hacerlo!

  —?Pero mi hermano sí lo dijo! ?Y él ense?a Influencia! ?Muéstrame!

  —??Qué cosa!?

  —?Tu Influencia!

  Sin chasquidos, ni ninguna decoración, creé una bola de agua sobre la punta de mi dedo.

  Mira se levantó, caminó hacia mí y abofeteó el agua hacia mi cara.

  —??Por qué!? —pregunté, secando mis atacadas córneas.

  —?Porque me hiciste mentir! —Mira comenzó a darme golpecitos en el pecho mientras seguía incapacitado por la ceguera— ?Me hiciste mentir y ocultar cosas innecesariamente!

  —?Perdón! ?No fue mi intención!

  —?No acepto tus disculpas! ?Tonto!

  Mira me golpeó un rato más hasta sentirse satisfecha.

  3

  Minashi era una ciudad de tres engranajes. Uno complementaba al otro y el otro le daba razón de ser a uno. Este sistema de compartimientos, de módulos, transformaba a la ciudad en una que nunca se dejaba de mover. Sin este movimiento, la ciudad y el reino descubrieron que no había riqueza. Nunca había un mal momento para hacer un negocio y el único mal negocio era el que no se hacía.

  Por supuesto, había ciertas restricciones temporales. Por más que uno deseara lo contrario, había un periodo de siembra y uno de cosecha. Pero una economía no era una persona y el campo no estaba compuesto por un solo cultivo. En este país, las bases estaban dadas para que no sea necesario ningún tipo de estructuración ni planeamiento; si una persona deseaba emprender un negocio nuevo, el reino lo invitaba a hacerlo.

  Si existía un vacío comercial, era inevitable que, con el tiempo, se rellenaría. “Qué gran molestia, ’con el tiempo’ se rellenará”, dirían los congresistas de Kiokai, “Estoy perdiendo dinero”, concluirán. Sectores del reino caían bajo la compulsión humana de querer rellenar cada vacío y escribir cada resultado; sin embargo, el reino, en la forma que existía, era suficientemente sabio para distribuir el poder de manera que ese deseo no deviniera en más que eso. A la vez que existían personas disgustadas por la ausencia de control, existían personas que se beneficiaban de esta ausencia y existían personas que entendían la importancia de la misma.

  Era una balanza. Una balanza desequilibrada, que por momentos beneficiaba a unos y por momentos beneficiaba a otros. Pero era justo en su desbalance. No elegía a un ganador, no elegía a quien fuera el digno. No argumentaba ni moral, ni formas, ni preparación, ni esfuerzo. Simplemente, elegía a un ganador; de manera completamente ciega, elegía al triunfante.

  Algunos negocios generaban una riqueza real, mientras que otros distribuían la fortuna entre las personas. Ninguno era desmerecedor de existir, porque ninguno obligaba a nadie a nada. Una persona podía elegir trabajar en un negocio que extraía riqueza de la tierra, pero también podía elegir la forma en la que deseaba gastar esa riqueza. Por eso, tanto los negocios que satisfacían las necesidades humanas como los negocios que satisfacían los deseos humanos eran dignos de existir.

  Era un reino profundamente imperfecto, pero totalmente consciente de su imperfección. No había escasez de personas que apostaban por crear sistemas complicados con el objetivo de extraer como un sifón la riqueza que circulaba, y estas personas usualmente fracasaban…

  Pero había excepciones…

  En el caso de ocurrir la anomalía de que resultaran exitosos, estos granujas, estos malvivientes aprovechadores eran invitados a formar parte del congreso del reino. Sus ideas eran difundidas, los libros eran reescritos y se comprendía un poco más del sistema que todo el mundo utilizaba, pero nadie lograba descifrar, ni mucho menos controlar.

  Al final, el reino de Kiokai, el cual no tenía rey, era vagamente gobernado por un congreso cuyo poder era más bien frágil. Ese reino sin rey, cuyas leyes podían resumirse en “No matarás” y “No estafarás”, se encontraba en un nuevo punto de inflexión en su historia.

  Fue un cambio casi imperceptible, incluso se podría decir infundado, lo que lo convirtió en el centro del nuevo escenario en este eterno juego de tira y afloje global.

  Y de este nuevo centro, en donde la gente se movía al son del mundo, nacían los hilos invisibles que ataban a aquellos que se convertirían en el foco de cambio para la humanidad. Ya sean comerciantes, sirvientes, mercenarios, patriarcas, nobles, reyes, bestias, héroes o monstruos humanos. El catalizador que cambiaría el rumbo predestinado de este mundo por fin había arribado. Un cambio bienvenido para algunos y la muerte inscrita para otros.

  Fue un cambio casi imperceptible. Casi imperceptible.

  En el otro lado del planeta, un hombre sintió un escalofrío atravesar toda su espalda. La maldad de los héroes más corruptos o los reyes más déspotas no se podía comparar a la crueldad tan sencilla de este humano como cualquier otro. Arrojarle un calificativo tan crudo como "bestia" o "monstruo" sería una simplificación burda.

  Era un ser que lograba despertar la repulsión de incluso los entes que existían por encima de la humanidad. Después de todo, a pesar de los deseos de los entes jugadores, los obligó a aceptar una conclusión más bien indeseable: la pieza de la “maldad humana” jamás podría ser verdaderamente controlada.

  Y, por lo tanto, había momentos en que la maldad simplemente nacía.

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