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Capítulo 35 - Adiós Para Siempre - Parte 1

  1

  Había golpes en la puerta.

  —Se?or, ?está despierto?

  Y yo me levanté para abrirla.

  —Oh. Su desayuno está listo. Hoy tendremos que visitar el instituto nuevamente.

  —Entiendo, Nutiden. Muchas gracias.

  —Es mi trabajo.

  —Y no podría estar más agradecido.

  Del rabillo del ojo, me percaté de que encima de la mesilla del cuarto había una tela. Me vi en la obligación de inspeccionar el objeto. Era un saco de un color verde distinto que la capa, uno un poco más claro. A su lado había una carta.

  “?Mi amor viene en dos piezas y está perfectamente confeccionado!”, decía, junto al garabato de una figura que parecía ser Mira, portando una sonrisa feliz y un pulgar arriba.

  Supongo que el pulgar arriba ya había adquirido su significado positivo en este mundo.

  Así que esta era la vestimenta que iba debajo de la capa…

  —?Qué sucede, se?or?

  —Es un obsequio de Mira.

  —?Qué?

  Nutiden se sorprendió al ver el pedazo de vestimenta. Lo único que indicó esa sorpresa era una leve, muy leve apertura de sus párpados y la interrupción de sus palabras. Ya la conocía lo suficiente para detectar este tipo de cosas. Era todo el rango emocional de sus expresiones, después de todo.

  —Me lo regaló con la capa que dejé en la cama.

  Nutiden no contestó. Una persona que no la conocía diría que no estaba pensando en nada, pero yo podía ver que estaba en conflicto. Tal vez la idea de Mira de vincularme era muy alocada. Lo cierto era que no tenía dimensión sobre el peso de esas cosas, no lo comprendía por completo.

  Sin más que hacer, decidí colocarme la vestimenta superior y luego la capa, Nutiden siguiéndome con la mirada mientras lo hacía.

  —Se?or, esta parte se coloca de esta forma.

  —Oh.

  La chica me ayudó a vestirme con mi ropa nueva.

  2

  ?Heiko! ?Cómo te ha ido? Creo que no hablamos desde hace… —Empezó a contar con los dedos— ?5 días!

  —Nos vimos ayer.

  —?En serio? ?El tiempo pasa volando!

  … ?No acababa de sobrestimar el paso del tiempo?

  —?Estás bien? ?Cómo estás de las heridas? ?Vas a pasar el día en la biblioteca, hoy también?

  —?No prefieres ir a comer algo?

  —Sí, seguro, todavía no almorcé- Espera, ??qué!? ??Tú me quieres invitar a mí!?

  —?Por qué no? Eres uno de los únicos amigos que tengo.

  —??Ami-!? Heiko, ??te sientes bien!?

  —Voy al comedor.

  —?Espérame! ?Espérame en este instante!

  …

  —?Esto es…?

  —?Salmón! ?Mi preferido! —anunció Partum a todo el comedor.

  Salmón grillado. Tenía que admitir que yo también tenía una gran afinidad por este alimento. ?El comedor siempre había servido cosas tan ricas?

  —?Vamos, Heiko! ?Si no como rápido, no podré repetir!

  —Ja, ja, ja.

  ?Por qué hablaba como si no fuera el due?o del lugar? Qué sujeto…

  Partum se detuvo en medio del camino.

  —?Partum? ?Tienes que ir al ba?o de nuevo? ?Qué sucede?

  —?Te… reíste?

  —Voy a elegir una mesa.

  —?…! ?Espérame!

  …

  —Nutiden, ?puedes comer con nosotros, por favor?

  Me era inmensamente incómodo tener a la mujer allí parada como si fuera un ser inferior.

  —No puedo hacer eso, se?or-

  —?No puede hacer eso, Heiko! ?Nuti es un sirviente, no puede comer con la persona que está sirviendo!

  ?Qué era esa tontería? Nutiden era una persona mucho más importante que yo; no autorizarla a comer conmigo era un insulto sin sentido.

  —Ja, ja, ja. ?Por qué no?

  —?Simplemente no puede! —hizo una cruz con los dedos—. ?Es como lo primero que les ense?an a los sirvientes!

  —?Y cuál es tu postura, Nutiden?

  —Por supuesto, no puedo almorzar con usted.

  Hm. Entiendo la situación. Mas tenía un amplio repertorio de estrategias traídas directamente de mi mundo.

  —Auch… ?Tss!

  —??Qué pasa, Heiko!? ??Te duele alguna herida!?

  Nutiden se acercó con su inmediatez conocida.

  Sostuve mi mu?eca derecha y la escondí debajo de la mesa, pretendiendo un enorme dolor.

  —?Le sucede algo, se?or?

  —?Nutiden! ?Mi mu?eca!

  —??Qué sucede con tu mu?eca, Heiko!?

  —?Qué ocurre, se?or?

  —?Mi mu?eca! ?Creo que una de mis heridas se abrió!

  Era una mentira tonta y obvia, pero ella no se podía negar a tratarme. Y Partum… simplemente era así; solamente podía esperar que no interfiriera.

  —Se?or, por favor, muéstreme su mu?eca.

  No, Nutiden, eso no lo lograrás.

  —?No puedo, Nutiden! ?Me duele demasiado!

  —?Heiko, espera ahí! ?Te traeré algo! —Partum se fue corriendo a otro lado.

  Mejor ruta conseguida. El hombre no podrá estorbar.

  —?Nutiden, por favor, ayuda!

  —Se?or, muéstreme la mu?eca.

  —?No puedo! —incliné mi cuerpo para tentarla—. ?Ven, mira!

  Sin embargo, escondí toda mi mu?eca porque no descartaba que la sirvienta pudiera analizar mi cuerpo desde allí.

  Nutiden se acercó e inclinó su cuerpo para mirar a través del hueco entre el banco y la superficie de la mesa. Escondí la mu?eca otra vez. Nuevamente, era una mentira obvia; pero, por las mismas razones por las que no podía sentarse conmigo, tampoco podía ignorar mis palabras.

  This text was taken from Royal Road. Help the author by reading the original version there.

  —?Auch! ?Ay! ?Uy! ?Oh!

  Nutiden me miró a los ojos; tuve que resistir la necesidad de reírme al ver su cara de póker.

  —?Ven, Nutiden, tienes que ver esto!

  Nutiden acomodó su vestido de manera perfecta y preciosa y se preparó para sentarse en el banco. El plan estaba por llegar a su clímax.

  —?Heiko! ?Ya volví!

  ?No! ?No podía interferir en este momento!

  Nutiden no alcanzó a interrumpir su movimiento. Tenía que haber confiado; ella jamás se detendría en medio de algo que decidió hacer.

  Nutiden se sentó en el banco. Una sonrisa enorme se formó en mi rostro.

  —Aquel que quiera faltarme el respeto, que se levante de esta mesa —anuncié con falsa seriedad, paralizando tanto a Nutiden como a Partum en sus posiciones.

  —?Solo aplica a levantarse? ?Me puedo sentar?

  —… Sí, Partum.

  —Se?or, ?puedo ver su mu?eca?

  —Ahhh… Nutiden, repentinamente me siento mucho mejor.

  —…

  —??Qué es eso, Heiko!? ?Te busqué unos círculos de sanación de emergencia! ?No puedes hacer escándalos por dolores menores!

  Quité la mano de su escondite y continué comiendo tranquilamente mi salmón.

  —Se?or —me llamó Nutiden, observándome con sus esferas azules como si tuviera visión calorífera.

  —Aquel que quiera faltarme el respeto, que se levante de la mesa. Si quieres hacerlo, puedes, Nutiden.

  —Por supuesto que no quiero faltarle el respeto, se?or.

  —Entonces, esperarás aquí mientras te busco un plato de comida.

  —No puedo comer con usted y el se?or Partum, se?or.

  —Si quieres faltarme el respeto, entonces no comerás.

  —Heiko… Eso no funciona así —dijo el rubio, notando una obviedad.

  —Partum… seamos amigos. —Sin dudarlo un segundo, amenacé a ese hombre.

  —Está bien… Supongo que no habrá problemas si Nuti come con nosotros una vez…

  —?Excelente!

  Me retiré y convencí a la mujer de la cocina para que me diera otro plato; con decirle que era para Nutiden, ella aceptó con satisfacción.

  —Traje otro plato de salmón. Espera, ?te gusta el salmón, Nutiden?

  —… Sí, se?or.

  —Eso es simplemente perfecto.

  Coloqué el plato frente a la mujer, imitando los movimientos que ella solía realizar al entregarme el desayuno; reverencia final incluida y todo.

  Partum lucía increíblemente incómodo con el asunto; quizá incluso demasiado incómodo. No sabía la causa detrás de eso; no parecía simple costumbre.

  Me senté a su lado y continué felizmente con mi plato. En Choura no había platos de este estilo; era todo cerdo y pan… Y los gloriosos noritamas. Supongo que el puerto hacía del pescado un alimento muy accesible por estas zonas. Estaba nuevamente agradecido con la madre naturaleza.

  Deseaba hacerlo, pero no podía a?adir mucha descripción al salmón grillado. Era simplemente salmón fresco, pero no muy bien cocinado. La calidad de los ingredientes era lo suficientemente buena para mitigar los deméritos de la no muy satisfactoria cocina.

  —Nutiden, ?no comerás? —le pregunté, ya que no había realizado ninguna moción desde su asiento. Me recordaba al yo de hace unos días.

  —Se?or… Yo no puedo…

  Bajé mis cubiertos y fingí profunda tristeza. Estaba muy familiarizado con ese sentimiento, por lo que no dudaba que lo estaba replicando bastante bien.

  —Nutiden… No sabía que pensabas de mí de esa forma…

  —Yo no…

  La sirviente recogió el tenedor y se acercó al plato con una enorme indecisión. Partum la miraba como si estuviera manipulando una bomba activa.

  La chica pinchó con su tenedor, cortó con el cuchillo y yo le asentí. Finalmente, colocó una pieza del platillo en su boca.

  —?IIK! —Partum chilló con esa voz rara cuando el alimento tocó la lengua de la chica.

  Y, entonces, la chica masticó la carne blanca con total normalidad.

  —Ah… Esto es mucho mejor, ?no? No me gustaba que se quedara quieta a un lado mientras nosotros comíamos como si nada.

  Nutiden continuó comiendo su plato de manera perfectamente prolija; era la primera vez que la veía haciéndolo. Me sentía más cercano a ella, con tan solo el acto de comer juntos.

  Partum nunca pudo acostumbrarse a la situación… Ya lo aceptará. Si tenía que repetir el mismo plan todos los días, entonces lo haría.

  3

  Antes de que pudiera decirle lo que quería, Partum se escapó del comedor a toda velocidad. No era un problema, solo tendría que buscarlo más tarde. Planeaba quedarme en el instituto hasta la noche. No sentía ninguna molestia, después de todo.

  —?Nutiden! —proclamé cuando terminé mi segundo plato de salmón.

  Me levanté bruscamente del banco. Algunas personas arrojaron miradas de reproche por mi voz, pero ya estaba bastante acostumbrado a esas cosas.

  —?Sí, se?or? —respondió, un poco abrumada.

  —?Pasaremos el día en la biblioteca!

  —Me parece bien, se?or.

  Dejé los platos en el mostrador y nos hicimos camino hasta el dichoso edificio.

  Este era mi plan: seis idiomas nuevos, el libro de biología y la guía de Shen Yu Shanson. Podría intentar maratonear los 30 y algo libros que me quedaban, pero el otro día había recibido un poco de retroceso por exceso de aprovechamiento de la bendición. Además, no había apuro, tenía varios días de descanso y no era como que la cantidad de idiomas en el mundo iba a crecer. Aprender un idioma en un día ya sería mucho; 12 en un día ya es exceso.

  Igualmente, solo había venido para poder pedir una disculpa, en realidad.

  …

  Finalmente, leí la guía de Shen Yu Shanson. Como muchas otras cosas en este mundo, su historia empezaba y terminaba en el Imperio del Oeste.

  El hombre había nacido en la capital del imperio. Según el autor (nuevamente, el autor y Shen son personas distintas): esta era una ciudad enorme; de una arquitectura muy vertical, la cual no solo contaba con una gran cantidad de edificios, sino que también acomodaba su planificación al relieve de numerosas sierras. Shen Yu Shanson, en su leyenda, describe la ciudad al inicio y al final de la historia como el lugar más bello del mundo. Y, a su vez, se toma el tiempo para defenestrar cada otro santo lugar que sus pies agraciaban. Por lo tanto, no me tomaré el tiempo de explicar cada comparación con el texto original y simplemente resumiré de manera breve cada lugar bajo la mirada del autor del libro.

  Para cumplir su sue?o de explorar todo el mundo, Shen parte de su amada capital, atravesando los “gloriosos” campos del imperio. Según el autor del libro, las zonas rurales del imperio eran extensas y muy variadas en la disposición de sus relieves y climas, aunque la mayoría conformaban planicies cubiertas por cultivos. El clima era levemente más caluroso que en Kiokai. La arquitectura dominante en el imperio era similar a la asiática, con mucho uso de madera y sin tantas estructuras opulentas como la residencia Inovatio o la biblioteca de Minashi. Una parte interesante del imperio era su zona sur: tierra cubierta por un enorme desierto pintado por varios asentamientos e incluso una gran ciudad. Parte de esta aparente habitabilidad era explicable por uno de los tres grandes ríos en poder del reino; otra parte se explicaba por las facilidades de la Influencia. La Influencia no solo brinda acceso a agua potable, sino también a fuego y combustión, e incluso algo de estructuración gracias a la Influencia de tierra.

  Shen abandonó su amado imperio, marchando a la tierra amiga de Rarsha’a, el único país más al oeste del Imperio del Oeste. Territorio grande, pero casi completamente desértico, con algunos sitios habitables en los extremos sur y norte. La gente del lugar tenía que vestir permanentemente protección al sol y no era un pueblo muy desarrollado. En definitiva, Rarsha’a era un reino pobre que, por localización, terminó cumpliendo su rol destinado de sometimiento al glorioso imperio. Por eso, las descripciones de Shen eran favorables. “Un pueblo colorido”, “gente muy cálida”. Se ve que Shen no tenía nada real a lo que sujetarse, por lo que decidió satisfacer las necesidades del imperio con eso.

  Shen no podía cumplir su sue?o yendo más al oeste, por lo que viajó al sur. Algunos dirán: “Si sigue viajando hacia el oeste, terminará en el reino más al este”. Tranquilo, Colón, ya llegaré a eso. Continuando, Shen viajó al sur, más precisamente, al continente del sur, el cual había mencionado alguna vez Mira.

  Shen compartía la estimación de Mira del lugar como uno barbárico. Según el autor, la arquitectura era más precaria y la cantidad de ciudades desarrolladas era mucho menor. Los reinos eran más volátiles y había constantes escaramuzas para debatir el control de los territorios. Parecía un lugar no muy lindo para vacacionar. Y, como debía ser difícil de transitar, el autor no fue capaz de brindar muchos datos de la zona.

  Shen dio otro paso en el camino a su vano sue?o, viajando a Kepul, un archipiélago al sureste de Kiokai. El autor del libro tenía una buena imagen de Kepul (Shen no), lo consideraba un reino en rápido desarrollo, con una cuantiosa población y una arquitectura que se adaptaba a esto. Los mercados eran muy destacados por el autor, lugares atestados de gente, con un profundo comercio de especias y gemas preciosas. Era como un sitio de visita obligada para las grandes fortunas. Podía soportar el calor bastante bien, pero no así los grandes volúmenes de gente, por lo que no me fascinaba la idea de visitar el lugar.

  Shen navegó los mares y, en una travesía repleta de peleas con grandes monstruos marinos, terminó encallando en el sur del continente central; arribando a los opulentos reinos al sur de Kiokai: las tierras de Honing y territorios aleda?os. Todos los reinos mantenían relaciones amistosas entre sí. El autor los describía como feudos comunes (no con esas palabras). La nobleza trataba con amistad a los viajeros, pero los mercados internos eran muy limitados. Supongo que eran lo más similar a un reino común del pasado de mi mundo.

  Shen peleó valerosamente contra las noblezas odiadoras de los reinos y escapó a los reinos de Noesland y Povrot: lugares que en lo único que se diferenciaban de los anteriores mencionados era que, nuevamente, respondían al Imperio, por lo que las valoraciones de Shen eran positivas. Luego ocurre un error en la historia, ya que se dice que Shen viaja al norte y arriba a la región de Sinenvuori. Esto es un error, ya que al viajar al norte desde Povrot se acabaría arribando nuevamente al Imperio del Oeste, unos reinos de por medio. El recorrido real que debería haber hecho es hacia el noreste.

  No importa, Shen escapó de un laberinto y terminó llegando gravemente lastimado a Sinenvuori, donde fue recibido por el reino de Escalet. Sinenvuori era una región monta?osa y fría, con reinos de una riqueza tan variable como diferentes sus estructuras políticas. El autor explicaba que era una región reconocida por sus castillos, pero que toda la arquitectura hacía un gran uso de la piedra en general. Era un lugar interesante, pero no toleraba el frío; no quería visitarlo.

  En el anteúltimo escalón hacia su destino, Shen se aventura más al norte, a las tierras heladas del continente del norte. La gente de estas tierras estaba obligada a vivir de manera precaria y colectiva. En un acontecimiento único en el libro, Shen y el autor están de acuerdo en catalogar a las personas de estas tierras como particularmente “crueles”. Los rasgos comunes de la gente eran piel blanca, ojos claros y pelo rubio. Sí, Nutiden era de aquí. Y supongo que la “lengua del norte” que quería que aprendiera también era de esta zona.

  La lengua del norte…

  Shen viaja en barco hasta un reino que limita al norte y está enemistado con el Imperio. Shen lo explica como el peor sitio en el planeta Tierra; vuelve a su país y llega a la conclusión, entre rosas y cantos de celebración, de que no hay mejor lugar en el mundo que el Imperio. Fin.

  Lo más importante era el mapa que había ilustrado el autor al final del libro. Había 4 continentes: el central, el del norte, el del sur y uno más al oeste que Rarsha’a (ahí está el porqué no podía circunnavegar el mundo). El continente del oeste, el “continente no explorado”, era algo así como el nuevo mundo para esta tierra, si América, en vez de un lugar lleno de oro, fuera un sitio desbordante de bestias de Influencia y territorios traicioneros. El continente del oeste era un lugar temido por todos los habitantes de este mundo; pocos visitaron el lugar y menos registraron descripciones de su apariencia. Lo único importante para sacar de esta información era que Shen Yu Shanson no había viajado por todo el mundo, por lo que su máximo logro era una gran mentira.

  Dejando a Shen de lado, decidí buscar los libros de lenguaje por uno particular; por suerte, pude encontrar el que quería en cuatro intentos. Estaba dispuesto a pasarme de mi cuota si no tenía suerte, pero no fue necesario.

  Aprendí los lenguajes de Kepul, el de Sinenvuori, llamado Vuortieli y el que quería aprender, entre otros.

  También leí el libro de biología, pero eso era otra historia.

  Había una cosa que necesitaba hacer.

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